Por lo general pensamos que, para poder quemar esa grasa acumulada en el abdomen, en el caso de los hombres, o en las caderas y glúteos, en el caso de las mujeres, con unos ejercicios localizados en esas zonas conseguiremos hacer desaparecer lo que nos sobra…Nada más lejos de la realidad. Vamos a intentar explicar cómo nuestro organismo “quema” la grasa que no deseamos; pero, antes, debemos aclarar algunos conceptos importantes.
La grasa, desde el punto de vista energético, es de vital importancia para nuestro organismo, pero debe estar en la cantidad adecuada para servir a los procesos metabólicos.Desde el mundo de fisiología del ejercicio y el entrenamiento, la grasa es una fuente energética que produce ATP (la energía que genera el movimiento en el músculo), por lo que su cantidad dentro del organismo es básica para producir rendimiento en las actividades donde predomina la resistencia. Es así, por lo tanto, una de las fuentes energéticas para actividades aeróbicas como trotar, caminar, nadar, pedalear, etc.
Es decir, la grasa entrega su energía para los ejercicios pudiendo gastar calorías mediante el ejercicio físico (en mayor medida durante el aeróbico). Sin embargo, nunca podremos decidir voluntariamente qué área del cuerpo debe ser solicitada de manera específica para disminuir algodel volumen adquirido por mi exceso de alimentación y mi poco gasto energético por la escasez de ejercicios.
¿Cómo es posible “quemar” grasa localizada en un músculo específico o área del cuerpo determinada si la grasa entrega su energía de manera heterogénea a través del sistema de producción de energía de tipo aeróbico?
Este artículo apareció en el Nº2 de la Revista Fidias. Si deseas descargarlo completo haz click en el siguiente enlace:
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